Tarifas de fletes en un mercado inestable

En paralelo a los vaivenes arancelarios y a la debilidad de la demanda en EE. UU., las tarifas de flete exhiben una dinámica ambigua, marcada por intentos de recuperación que chocan con la sobrecapacidad estructural.

Según el Freightos Baltic Index, las tarifas spot promedio al 2 de septiembre se situaban en US$1.725/FEU en la ruta Asia–Costa Oeste de EE.UU. (USWC) y en US$2.708/FEU hacia la Costa Este (USEC), prácticamente estables frente a la semana anterior. Sin embargo, a comienzos de la semana anterior se registraron alzas puntuales de entre US$400 y US$500 por contenedor, posiblemente vinculadas a los incrementos generales de tarifas (GRIs) de septiembre.

Levine advirtió que “será difícil que las navieras logren consolidar esos aumentos, aunque el anuncio de más cancelaciones de itinerarios (blank sailings) hacia la Semana Dorada de China podría ofrecer cierto apoyo”. Incluso si prosperan, las tarifas seguirían muy por debajo de los US$7.000–8.000/FEU alcanzados en la temporada alta de 2024.

En tanto, los datos de Xeneta al 4 de septiembre ofrecen una visión más matizada. El promedio spot desde el Lejano Oriente hacia la USWC alcanzó US$2.010/FEU, mientras que hacia la USEC fue de US$2.976/FEU.

“El drama está en la parte alta del mercado”, enfatiza Peter Sand, analista jefe de Xeneta. “Los grandes importadores, que negocian en el rango bajo, apenas vieron alzas de 2,2%. En cambio, los pequeños, con menor poder de negociación, enfrentan una realidad muy distinta: su nerviosismo los lleva a pagar las tarifas más elevadas”.

Este desajuste, explica, refleja la fragmentación del mercado: mientras los actores de mayor escala resisten con contratos y volumen, las empresas pequeñas absorben gran parte de la inestabilidad. El trasfondo sigue siendo la sobrecapacidad, que mantiene una presión estructural a la baja sobre las tarifas pese a los intentos coyunturales de ajuste.